Vigilia, Luz de Belén y entrega de la Palabra en Cid

Vigilia, Luz de Belén y entrega de la Palabra en Cid

Este pasado mes de Diciembre ha sido intenso para MFA-Cid.

El miércoles 7 de Diciembre, junto con MFA Grao, asistimos a la Vigilia de la Inmaculada que organiza el Arzobispado de Valencia. Cenamos juntos y compartimos este rato de oración, dejándonos ver como movimiento en la basílica de la Virgen.

El 22 de Diciembre MFA-Cid nos reunimos para recibir la luz de Belén y la Palabra. Comenzamos  en la capilla, bajo el Sagrario, con una ambientación en la que estaban presentes  todos los sentidos: la vista con la luz de Belén, el olfato con el incienso que perfumaba el ambiente, el tacto con el abrazo al recibir de las hermanas la Palabra, el gusto con el sabor a Evangelio que nos daba la lectura y el oído con todas las canciones que nos acercaban al Niño Dios.

Cantamos y leímos a Lc 11,33 donde se nos dice que nadie enciende una lámpara para esconderla, por eso nosotros encendimos una vela cada uno y formamos con todas ellas una estrella, la que nos va indicando el camino de nuestra fe, la misma  que un día guió a los Magos  hasta el portal  para adorar al Niño Dios y  fuimos prendiendo nuestros farolillos de la luz de Belén para que siempre brille en nuestros hogares y adoramos al Niño que iba a nacer en un pesebre.

Recordamos las palabras que nos dedicó la Hna. Emilia en el Encuentro Nacional de Granada donde nos decía que debemos ser  como brotes de savia nueva  que rejuvenecen con la fe y el amor a Jesús y con esa  ilusión Rosa, Marisa y Cristina hicieron el Compromiso de seguir siempre alimentando ese amor siendo miembros activos de Familia Albertiana.

Las hermanas MªTeresa y Elena nos entregaron a cada familia la Palabra, con la que cada día  podemos ir guiando nuestro camino,  y  como nos dice el Evangelio de Juan: la Palabra que es la luz verdadera, que con su venida al mundo ilumina a todo hombre, y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

Y así rebosantes de luz, preparamos el mejor pesebre en nuestro corazón para que el 24 naciera Dios en cada uno de nosotros…

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