Ser tierra buena
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Ser tierra buena

Oración del miércoles 30 de enero de 2019.                                                                                                                              

Oración introductoria

Señor, hoy vienes a la tierra de mi alma dispuesto a sembrar tu mensaje en ella. Ayúdame a escucharte, a aceptar tu Palabra, a configurar mi vida con ella. Concédeme la gracia de estar atento, que mi escucha no sea una más sino esa en la que entra en juego todo mi ser, alma y cuerpo. Y que sea capaz después de ser tu testigo en mi trabajo, con mi familia, con mis vecinos …

Petición

Jesucristo, concédeme la gracia de corresponderte y ser fiel a todas las gracias que derramas en mi alma todos los días, y en este instante concreto.

Reflexión

La primera lectura de la eucaristía de hoy, en la carta a los Hebreos 10, 11-18, nos dice que donde hay perdón no hay ofrenda por los pecados. Con esa frase el Señor nos recuerda que Jesús cuando perdona lo hace por completo. Podríamos reflexionar cómo es nuestro perdón. Muchas veces se oye “yo perdono pero no olvido” ¿qué se pretende decir con esta frase?. El perdón es el regalo más bonito que podemos dar y recibir, el perdón hace que recobremos nuestra propia dignidad y la del otro, nos fortalece y nos engrandece como personas humanas y cristianas.

El Evangelio de hoy proclamado la parábola que casi todos conocemos de memoria “… un sembrador salió a sembrar, parte de la siembra cayo al borde del camino… otra en lugar pedregoso… otro entre zarzas… el resto en tierra buena…” y concluirá diciendo: “El que tenga oído para oír que oiga”

Lo primero que llama la atención es que el Señor siempre que quiere explicar cosas grandes y muy importantes utiliza símbolos sencillos y cotidianos, entendibles para todo el mundo. Jesús va explicando las partes de la parábola, desde la siembra y el terreno, hasta la cosecha.

La semilla sembrada en este pasaje es la Palabra de Cristo y El mismo va explicando el significado de la parábola. Pero…no tenemos que quedarnos sólo con el significado, tenemos que bajarlo a la propia vida. Hay que ver cuántas veces recibimos la semilla y ha dado su fruto. Cristo nos da la oportunidad de ver cómo estamos correspondiendo a su llamado, cómo lo hacemos parte de nuestra propia vida.

Si queremos que la semilla dé el fruto más abundante hay que poner en práctica todos los consejos que Cristo mismo nos ha dado. Y lo primero es acogerla todos los días, e irla cuidando todos los días, hasta que dé su fruto. Con la esperanza de que, con su ayuda, llegaremos a dar el cien por ciento de los frutos que Dios quiere de nosotros, así estaremos más cercanos a la felicidad.

Propósito

Ser tierra buena que da frutos por nutrirse por la Palabra de Dios.

Diálogo con Cristo (Coloquio)

Señor, no permitas que en mi vida se vaya ahogando la semilla de la fe, concédeme descubrir cuáles son esas piedras, esos espinos que la impiden crecer, haz que me deshaga de todo lo que seca la tierra de mi alma y me impide dar frutos de oración, de apostolado, de caridad.

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