Señor mío y Dios mío,
Quiero darte gracias porque me ayudas a poner la mirada en lo bueno, en lo
importante y en las capacidades que has puesto dentro de mí. Gracias porque me
enseñas a reconocer las bendiciones que muchas veces pasan desapercibidas y a
descubrir que mi vida está llena de motivos para agradecerte. Te pido perdón,
Señor, por las veces en que me he quejado sin valorar todo lo que me has dado.
Perdóname por fijarme tanto en lo poco que me faltaba y no reconocer lo mucho
que ya me sobraba por tu generosidad.
Hoy te pido que me hagas un siervo capaz de descubrir en tu misericordia un
regalo inmenso, una bendición tan grande que nunca podré agradecer del todo. Tu
amor supera mi lógica, desborda mis pensamientos y va mucho más allá de lo que
puedo comprender. Por eso quiero aprender a recibirlo con humildad, con alegría y
con un corazón agradecido. Gracias, Señor, porque me rescatas de mi egoísmo,
de mi falta de criterio, de mi falta de amor y de mi poca gratitud. Gracias porque
sigues trabajando en mi interior, quitando de mi corazón todo aquello que lo
amarga, lo endurece o le impide vivir en paz.
Te doy gracias porque no cesas de bendecirme, incluso cuando corriges mi mirada
y me enseñas a valorar mejor la vida. Gracias por tu paciencia, por tu ternura y por
tu manera de hacerme entender que siempre hay motivos para alabarte, por tu
eterno amor y tu misericordia.
Amén
Sagrado corazón de Jesús, en ti confío
Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro que nos diste a Madre Alberta como ejemplo de amor y
Servicio a la iglesia.
Concédenos que sea reconocida su santidad y danos por su intercesión la
Gracia que confiadamente te pedimos. Amen
Padre nuestro. Ave María. Gloria