Oración del 29 de junio

Oración del 29 de junio

pozoHay un pasaje en el Evangelio en el que Jesús se muestra con sed. Ante la samaritana (Jn 4), Jesús expresa su sed. Sin embargo, no es sed de agua, pues quien pide de beber se presenta como manantial de agua viva. Esta escena nos hace comprender que la sed de Jesús, y de tantos otros, no es solo material, sino sed de amor, sed de darse enteramente por amor.

“Es verdad. Estoy a la puerta de tu corazón, de día y de noche.
Aun cuando no estás escuchando, aun cuando dudes que pudiera ser yo,
ahí estoy: esperando la más pequeña señal de respuesta,
hasta la más pequeña sugerencia de invitación que me permita entrar.

Y quiero que sepas que cada vez que me invitas, Yo vengo siempre,
sin falta. Vengo en silencio e invisible, pero con un poder y un amor
infinitos […]. Vengo con Mi misericordia, con Mi deseo de perdonarte
y de sanarte, con un amor hacia ti que va más allá de tu comprensión.

Un amor en cada detalle, tan grande como el amor
que he recibido de Mi Padre. Vengo deseando consolarte
y darte fuerza, levantarte y vendar todas tus heridas.
Te traigo Mi luz, para disipar tu oscuridad y todas tus dudas. […]
Vengo con Mi paz, para tranquilizar tu alma.

Cuando finalmente abras las puertas de tu corazón y te acerques lo suficiente,
entonces Me oirás decir una y otra vez, no en meras palabras humanas
sino en espíritu: «no importa qué es lo que hayas hecho, te amo por ti mismo.

Ven a Mí con tu miseria y tus pecados, con tus problemas y necesidades,
y con todo tu deseo de ser amado. Estoy a la puerta de tu corazón
y llamo… ábreme, porque tengo sed de ti… “

Madre Teresa de Calcuta, “Tengo sed de ti” (fragmento)

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