Oración del 20 de enero
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Oración del 20 de enero

TinajasRetomamos en nuestras manos el evangelio del II domingo del Tiempo Ordinario.

Contemplamos a Jesús, a su madre y a sus discípulos en una boda.

Jesús comienza sus signos precisamente en el contexto celebrativo de una boda. Al comienzo de este nuevo Año, hagamos un brindis con el mejor vino por esa alianza de amor que Dios ha hecho con nosotros en la persona de su Hijo Jesús. Dios quiere que celebremos la VIDA, que la vivamos con gozo… incluso está dispuesto a transformar el agua de nuestras rutinas y de nuestros fracasos en vino abundante de alegría.

María, invitada activa, observa, está atenta y se da cuenta de la necesidad de los novios: “no les queda vino”. María nos enseña a rezar, a poner nuestras preocupaciones y nuestras intenciones en las manos de su Hijo. Estemos atentos a las carencias de tantos hermanos nuestros e intercedamos por ellos, como María, ante Jesús. Son muchas las causas de esa falta de vino: enfermedades, falta de trabajo, problemáticas familiares, conflictos políticos, sociales, religiosos, económicos…

“Haced lo que él os diga.” María dirige a los sirvientes directamente a Jesús, para que lo escuchen a él y pongan en práctica sus palabras. Ellos serán los primeros testigos del signo realizado por Jesús, al convertir el agua en vino. Y, de rebote, la fe de los discípulos creció en Jesús. Nosotros también, si seguimos la invitación de María, en disponibilidad total a la Palabra, veremos los signos de Jesús y aumentará nuestra fe en él.

Por eso, en esta noche, en nuestra oración de intercesión, ponemos en las manos de Jesús nuestras intenciones:

  • Jesús, mira a los enfermos… no les queda vino…
  • Jesús, mira a los refugiados… no les queda vino…
  • Jesús, mira a las víctimas del terrorismo… no les queda vino…
  • Jesús, mira a los que se han quedado sin trabajo… no les queda vino…
  • Jesús, mira… no les queda vino…

Y ante todas estas situaciones, ¿qué podemos hacer?

Llenemos nuestras tinajas del agua que tenemos, saquémosla, démosla a los demás… sabiendo que Jesús la puede convertir en el mejor de los vinos.

En la actitud de María, de hacer lo que Jesús nos diga, nos ponemos a su disposición sintiéndonos todos hermanos de una misma familia y rezamos juntos: Padre nuestro…

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