Oración del 25 de noviembre
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Oración del 25 de noviembre

FlechaHay una flecha que nos marca la dirección del camino, es la que nunca podemos perder de vista para no perdernos y es la que nos señala hacia nuestro interior, pues ella nos indica lo que somos: ERES HIJO DE DIOS. Sólo guiados por esta señal y con esta certeza en el corazón, haremos que nuestro camino nos lleve a vivir en la libertad verdadera: la libertad de los Hijos de Dios.

“Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!… Queridos, ahora somos hijos.” (1 Jn 3, 1-2)

Vivir con la experiencia de sabernos hijos de Dios es lo que da realmente sentido a todo nuestro camino, porque si te crees de verdad hijo de Dios, eres heredero de toda su creación, partícipe de su redención y hermano de todos los que viven a tu alrededor.

Cuando te sientas solo, que nada tiene sentido, que no encuentras tu sitio en esta vida, es que has dejado de mirar en la dirección correcta y te estás mirando a ti mismo, levanta la mirada y vuelve a mirar a Cristo.

Hay algo que realmente nos marca mucho el ritmo que llevamos para caminar y es que otros hablen bien o mal de nosotros. Si nos ensalzan parece que volamos si nos critican parece que meten piedras en nuestros bolsillos. ¿Qué es lo que nos libera del peso de la crítica o del vuelo de la adulación? Saber que eres Hijo de Dios, solamente cuando tengas totalmente integrado en tu vida esta identidad, los otros no podrán influir en tu camino. Si te siente Hijo de Dios, amado y aceptado gratuitamente en Jesucristo, podrás aceptar que otros hablen de tí sin importarte lo que digan, ni perder la paz; sólo con la mirada puesta en Cristo, te importará lo que diga El de ti, y Él lo que te dice desde la Cruz es que ha dado su vida por tí y que ha sido porque te ama.

Por eso lo que otros digan es una oportunidad para ti para reforzar tu verdadera identidad, no la que otros te dan, sino la que realmente te pertenece gracias a Cristo: que eres Hijo de Dios, amado en tu pobreza, deseado desde siempre y para siempre. Esta identidad te hace libre porque está por encima de lo que otros digan de ti, entonces solo importa que vivas como hijo, dejándote cuidar y amar por el Padre a través de Cristo.

Sólo Cristo vivirá dentro de ti si tú le abre la puerta de tu corazón y le dejas entrar y hacer de tí su morada. Sólo Él puede darte la verdadera seguridad que buscas en los demás.

Oremos: Te doy gracias Jesús por dar tu vida por mí y regalarme el don de ser Hijos de Dios. Te pido que mis ojos estén puestos en ti, y que sólo me importe lo que tú digas de mí. Derrama tu Espíritu Santo sobre mí para hacerme experimentar que Dios es mi Padre y me cuida. A tí que vives y reinas en unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amen.

 

Bendita sea tu Pureza

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