Oración del 16 de marzo

Oración del 16 de marzo

oracion-familiasORACIÓN EN FAMILIA

Al fin llega este rato, Jesús, en que podemos pulsar el botón de pausa y congelar, por un momento, todo eso que nos ocupa y nos preocupa.

Por fin, aunque nos cueste bajar el ritmo, notamos tu abrazo que nos retiene y nos llama para tener una charla al caer el día.

Ya ha llegado este instante en que respiramos hondo y podemos tener un encuentro de verdad contigo y con nuestra familia: esta familia de aquí, con quien compartimos casa, y la gran familia de la fe, con quien compartimos camino…

Juntos, ponemos en Tus manos cada momento del día en el trabajo, en el colegio, en casa.

Recuerdo que ha habido momentos en que no he estado a la altura, y quiero pedirte perdón, Jesús, por esas veces en que no he tendido la mano para ayudar o la oreja para escuchar porque tenía prisa, porque quería llegar a tiempo a mis cosas.

Con tu misericordia que no se agota, toma en tus manos, Señor, este deseo mío de ganar a toda costa, esta tristeza que no sé explicar, esta desgana o esta manía de demostrar que tengo razón.

Con tu misericordia, Padre, ayúdame a pasar la página del día, de la semana, y a comenzar de nuevo haciendo las cosas a Tu manera: a la manera del amor.

Juntos también, te damos las gracias por los encuentros felices, por las ocasiones en que nos llegado directo al corazón el soplo de tu Espíritu, el que nos dice: “Misericordia quiero, y no sacrificios”, amor y más amor… Y así, inspirados por tu Palabra, hemos actuado con nuestro prójimo dedicándole unos momentos, liberándole de alguna carga.

Gracias también por aquellos que han venido en nuestra ayuda, dándonos un respiro en las dificultades. Gracias por esos rostros que has puesto esta semana en mi vida.

En esta Cuaresma, Jesús, te pedimos que no nos olvidemos de tantos últimos de la lista, de tantos abandonados, de tantos enfermos que esperan la Pascua de su vida.

Ayúdanos a ser Pan y Vino para los demás como mejor sepamos: apoyo, compañía, consuelo, mano tendida, limosna…

Hoy, madre Alberta nos inspira con su voluntad decidida de hacer camino Contigo, con un propósito:

“Para ser santa(o) no se necesita más que quererlo de verdad. Tendré voluntad decidida y superaré los obstáculos que se me opongan. Mientras de mi parte haga lo que pueda, puedo confiar segura en la Misericordia de mi Dios que lo alcanzaré”

Unidos, rezamos a este Padre nuestro que no nos falla nunca, y a nuestra madre, María, que nos da las buenas noches con su sonrisa reparadora de siempre.

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