Diario de viaje 7: En Managua

Diario de viaje 7: En Managua

ColegioManagua6Dicen que estamos en Invierno, época de lluvias. El calor es bastante fuerte, pero es invierno… Unos 33-35 grados, pero hay que sumarle la humedad. Llueve de repente, torrencialmente , y se para y sale el sol. La vegetación es exuberante.

Esta mañana no hay nada organizado con lo que he estado bien relajada, escribiendo, orando, reflexionando… con mucha paz. Fuera de mi habitación hay un jardín muy grande que conecta con los jardines del colegio, todos muy cuidados, con muchos árboles (mango, papaya…) y muy diferentes tipos de flores de todos los colores. Me encanta, irme de paseo por allí, recreándome en todo ello; se me van los ojos a unos árboles que tienen la flor naranja, preciosa, los he visto en Panamá, los vi en Costa Rica y ahora aquí, ¡qué bello todo! La naturaleza es grandiosa. Quien no ve en ello la grandeza de Dios, tiene poca sensibilidad, creo yo. Me quieren llevar a ver de noche un volcán que se ve muy bien la lava. Yo ya vi este volcán de día, pero dicen que de noche es espectacular porque resplandece en la oscuridad de manera increíble. Vamos a ver si se podrá. Dicen que hay un cartel que dice: “No nos responsabilizamos en caso de que se produzca una explosión”. Se libran, con ello, de lo que pueda suceder y lo explotan bien porque cobran 10 dólares por persona. La verdad es que si de repente, pasa algo…, no lo contamos, y morir entre la lava no debe ser lo más fresco del mundo…

Por la tarde y al día siguiente, me llevaron a diferentes sitios de Managua que en unos cuantos años ha dado un gran empujón económico. Se nota por las carreteras, los mismos letreros, los centros comerciales, las inversiones, la construcción… Al menos, que no vaya el país para atrás en algún aspecto…, aunque en otros, ya sabemos…

Hay varias aspirantes entre Venezuela y Nicaragua. Se va a llenar el postulantado de Bucaramanga (Colombia). ¡Qué bien! Dios sigue llamando… y aunque hacen un año de postulantado acá, después el salto a España es grande, pero nada les para cuando están convencidas de que es Él quien llama. Al fin y al cabo, lo único que interesa es que “estamos en sus manos”. Nada mejor nos puede suceder…

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