Diario de viaje 4: Salida de Panamá y llegada al país de los volcanes, Managua

Diario de viaje 4: Salida de Panamá y llegada al país de los volcanes, Managua

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Entrada y parte de fachada principal del colegio de Panamá

Me ha dado pena dejar estas hermanas tan majas. ¡Solo cuatro para tanto! Sufren y sienten el no haberme podido acompañar a ningún sitio y yo me hago perfectamente cargo. Están en pleno curso y con mucho trabajo. Hoy mismo han tenido una reunión en el Colegio, con representantes del Ministerio de Educación, bastante importante en la que estaba presente también el APA, y les ha ido muy bien; y esta tarde otra con los padres del colegio, que también les ha ido súper bien. Me alegro porque se lo merecen. A veces, los padres no se hacen cargo del esfuerzo titánico que estas hermanas y todo el conjunto de profesores hacen por sus hijos. No valoran la educación que les dan. No es solo ENSEÑAR, es EDUCAR y eso es una entrega absoluta. Si cayeran en la cuenta de lo que es cuidar y amar a cada uno de sus hijos, atenderles en todo, estar pendientes, forjar hábitos, educar su voluntad y su corazón, hacerles hombres y mujeres del mañana; ofrecerles unos valores de amistad sincera, solidaridad, respeto por el otro, cuidado de lo ajeno, Cristo como el mejor amigo que no les fallara en la vida, ser familia, etc… todo les parecería poco, pero… el señor dinero es el que sigue dominando el mundo y ¡¡todo se nos tiene que dar gratis…!!

Como no hay misa en casa, vamos a ir a la parroquia, y esto ya es, para mí, ver algo del barrio porque no está cerca. Además he aprovechado muy bien el tiempo que he tenido para adelantar trabajo, y me ha venido estupendo. Mi estancia aquí ha sido magnífica, aunque llena de picaduras de mosquitos. Pican mucho, son especiales, y me pongo mejunje para ello, pero ni por esas. Les gusta mi sangre y me dejan bien señalada. Me ha pasado cada vez y en Nicaragua aún peor, de donde volví una de las veces, con unas costras que llamaba la atención. Ya veremos… esta es la letra pequeña… de esta historia…

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Parte de la fachada principal

Aunque en American Airlines me permitían viajar con dos maletas de 23 kilos cada una, que no llegué a llenar del todo, -serían unos 40 en total-, no las tenía todas conmigo de que la compañía americana COPA con la que iba a realizar todos los viajes entre los cuatro países a visitar, me permitieran lo mismo. Y, efectivamente, solo me dejaban dos maletas con un total de 32 kilos…, bien! Pues había que hacer algo, total que metí varios paquetes en mi maleta de mano y otros en el bolso grande que llevaba, más lo que dejé en Panamá, pesamos y solo había un kilo de diferencia. “Bah, esto te lo dejan pasar sin problema”. Al llegar a facturar para salir para Managua, me pasaba 4 kilos de peso. Las pesas domésticas no suelen recoger el peso de maletas grandes…! Y me cobraban 178 dólares por ello. ¡Uf! Pues a sacar 4 kilos de una de las maletas… Providencialmente, me acababan de regalar una mochila de las que se hacen en los colegios para encuentros de jóvenes y eventos así, color verde pistacho, pues bien a llenar la mochila y así fue porque ni 0,75 que sobraba, me dejaron pasar. Bueno, mejor, me decía yo, así al ir tan repartido, pasará todo más desapercibido. Al pasar el control del equipaje de mano, me dicen que abra la maleta de mano. ¡Puf! ¿“Vd lleva unas tijeras”?, sí, es muy pequeña, me la han dejado pasar en todos los aeropuertos, dije (¡es verdad!). No me sirvió de nada. Delante de mí la tiraron al cesto de basura. Bien, todo lo demás, fantástico. ¡¡Yo contenta porque esto era lo de menos!!

Al salir del control aduanero de Panamá, de nuevo me dicen que me aparte para revisar una maleta que habían visto alimentos –que es lo que les preocupa-. “Hermana, ¿lleva algún alimento?, sí, llevo un poco de jamón al vacío para mis hermanas. Abrimos la maleta y ven cuatro o cinco paquetes de jamón que estaban sin envolver, porque por miedo al peso había ido sacando de su envoltorio para dejarlos en Panamá, pero las hermanas me insistían en llevármelo porque me dejarían pasar. Bien, -les expliqué-, como ven es muy poco. Sí, si, tiene razón, es muy poco, ¡¡¡¡¡¡¡pase!!!!!! Y ¡¡¡hasta la próxima!!!

Me avisa una familia de Venezuela que tenga cuidado, que no lleve una maleta solo con medicamentos, que lo lleve mezclado con la ropa, que la cosa está muy estricta y, según como, me lo quitarán todo. ¡Horror! Ya he ido mezclando todo, disimulando paquetes con ropa, vamos a ver… sigamos confiando, ¡¡Dios sobre todo!!

Begoña confía. “En tus manos”, pero sin querer te sube y baja por el estómago una pequeña liebre que empieza a decirte cosas que no quiero escuchar, ni quiero hacerle caso. Me sobrepongo. Todo lo que pase vendrá de Él. Confía…

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