Conviérteme, Señor

Conviérteme, Señor

Oración del miércoles 7 de noviembre

Conviérteme, Señor

Si alguien necesita libertad y puedo ayudar:
conviérteme en un pequeño libertador.

Si me creo mejor que nadie y pienso que mi vida es perfecta:
impregna mi corazón de humildad.

Si pienso que tu llamada es para otros:
convierte, mis oídos sordos, en escucha atenta a tus Palabras.

Si caigo en el error de pensar que el pecado es cosa de viejos:
dame una conciencia clara para diferenciar lo bueno de lo malo.

Si me canso de caminar y me detengo en la búsqueda de tu rostro:
convierte mi cansancio en fuerzas redobladas de inquietud apostólica.

Si, en el camino hacia la Pascua, no me alimento de tu Eucaristía:
convierte mi debilidad en aprecio por tu Cuerpo y tu Sangre.

Si este tiempo de gracia no tiene relevancia en mi vida:
haz, Señor, que lo convierta en un momento de reflexión.

Si me creo libre de todo cuando en realidad vivo esclavo de mucho:
convierte mis sensaciones en gusto por conocer la libertad de estar junto a Ti.

Si me siento sólo y abatido, deprimido o angustiado:
convierte mi soledad en seguridad de saber que Tú siempre me buscas.

Si pregunto demasiado sobre Ti o exijo otro tanto de tu mano:
convierte mis caprichos en comprender y entender tu voluntad.

Si, como la higuera, no doy frutos porque me aprisiona la seducción:
convierte mi seca vida en algo fructífero.

Si siento que Tú estás cerca, pero no vivo según tus designios:
conviérteme en un instrumento para tu alabanza.

Si me dejo llevar por la falsa apariencia:
convierte mis impulsos en pensamientos rectos.

Si acepto las ofertas paganas que surgen en la vida cotidiana:
conviérteme a Ti y haz que valore lo que en verdad merece la pena.

 

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