Adoración al niño

Adoración al niño

No podíamos acabar mejor la última reunión del año con un charla del Padre Andrés, el título: LA ENCARNACIÓN, CENTRO DE LA VIDA CRISTIANA).

La figura de María, que estuvo atenta a la llamada de Dios, que no dudó, y se ofreció plenamente. Es una clave de lectura del mundo.

Dios habla al ser Humano, le habla al Corazón Creyente. La Fe consiste en escuchar a Dios y vivir el Amor que nos inspira. Creer es Comunicarse motivados por el Amor.  Creer significa Servir como actitud básica: servicio de María a la Humanidad.

Al final siempre nos deja unas preguntas para reflexionar y llevar la lectura del Evangelio a nuestra vida cotidiana.

¿Creamos ESPACIOS y TIEMPOS adecuados para que Dios nos hable?

¿Qué SIGNIFICA la Encarnación para nosotros: un Misterio, un Reto, un Camino?

María nos entrega a Jesús como nuevo modelo.

Hemos finalizado con una Misa y después una Adoración al Niño, no podíamos acabar mejor. Una tarde estupenda.

Finalizo con una frase de Madre Alberta: » Deseo que el Niño de Belén os llene de Paz y tranquilidad»

Feliz Navidad

Un abrazo,

Helena Sánchez, MFA-Madrid

 

Vamos preparando el camino. Llevamos ya varias semanas que en todas partes huele a Navidad. Pero nosotros, desde MFA, hemos querido preparar nuestro corazón de una manera especial para que Jesús se sienta orgulloso y esté deseando nacer de nuevo. Nacer de nuevo para renovar nuestros corazones y para recordarnos cada año que él nace por y para cada uno, de la misma manera que morirá el Viernes Santo por y para cada uno de nosotros.

Empezamos nuestra reunión con una magnífica charla en la que el Padre Andrés nos hablaba sobre La Encarnación, mientras los peques, cada reunión más numerosos, se lo pasaban «pipa» jugando en las salas contiguas con la monitora.

Después, todos juntos, disfrutamos de una eucaristía en la que el gran protagonista era un niño Jesús regordete que presidia con su cuna engalanada para nuestra celebración.

Finalmente, grandes y pequeños le presentamos nuestros respetos y cariño al niño Jesús, con un beso lleno de ternura y agradecimiento porque, cada año, podemos contar con su presencia.

Yolanda Seco, MFA-Madrid

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