28 Nov REUNIÓN MFA ONTINYENT
El Adviento: caminando hacia la esperanza que no defrauda
MFA Ontinyent, 23 de noviembre 2025
El domingo 23 de noviembre celebramos la reunión MFA Ontinyent, durante la cual la Hermana Inma Morenza impartió una formación especial. En esta ocasión, nos orientó sobre el Adviento y su vínculo con el Jubileo de la Esperanza, cuya culminación tendrá lugar en la festividad de la Epifanía.

El Adviento: Caminando hacia la Esperanza que no Defrauda
Lema del Año Jubilar: «La esperanza no defrauda» (Rom 5,5)
1. ¿Qué es el Adviento?
El Adviento (del latín adventus, venida) es el tiempo de preparación gozosa y espiritual para la Navidad. No es solo un recuerdo del pasado, sino una actualización del misterio de la Encarnación. Es el tiempo en el que la Iglesia entrena su «músculo de la esperanza». Nos preparamos para:
La venida histórica de Jesús en la carne (Navidad).
La venida sacramental en el «hoy» de nuestra vida (Eucaristía y Gracia).
La venida definitiva al final de los tiempos (Parusía).
2. Génesis: La Santificación del Tiempo
En el relato de la creación (Génesis 1, 14-19), el cuarto día es crucial: Dios crea las lumbreras (el sol y la luna) no solo para iluminar, sino «para que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años».
Dios instaura el tiempo litúrgico desde la creación.
El tiempo no es una secuencia vacía, sino un escenario creado para santificar a Dios. Al marcar los tiempos, reconocemos que nuestro transcurrir tiene un dueño y un sentido.
3. Levítico: Pedagogía de la Oración
En el Levítico, Dios enseña a su pueblo cómo orar y cómo estructurar su vida en torno a Él. No deja la relación al azar; establece una pedagogía divina a través de las fiestas y los ritos para que el pueblo no olvide su identidad ni su Alianza.
4. Los Ciclos de Fiestas y el Jubileo
Dios estructura el tiempo de Israel en ciclos para mantener viva la memoria y la esperanza:
Semanal: El Sabbat (descanso y alabanza).
Mensual: La fiesta de la Luna Nueva.
Anual: La Pascua (liberación de Egipto).
Supranual (Cada 50 años): El Año Jubilar.
El Año Jubilar (Levítico 25): Era un año de «gracia»: se perdonaban las deudas, la tierra descansaba y los esclavos recuperaban la libertad.
La tragedia del olvido: En los Libros de las Crónicas (2 Crónicas 36, 21) se narra que el pueblo dejó de celebrar los jubileos por avaricia y falta de fe.
Consecuencia: El exilio a Babilonia. «La tierra gozó de sus días de reposo (sabbats) todos los días de su desolación… hasta que se cumplieron los 70 años«. El tiempo que le robaron a Dios, la tierra lo cobró en soledad.
5. La Promesa Cumplida: 490 Años Después
La profecía de las «70 semanas» de Daniel (Dan 9, 24) habla de un periodo de 490 años para expiar la culpa y traer la justicia eterna.
El Hallazgo: La tradición y la arqueología (Qumrán/Rollos del Mar Muerto) confirman cómo se preservó la Escritura, como el rollo de Isaías.
El Cumplimiento: Jesús, recién ungido por el Espíritu en el Jordán, entra en la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 16-21). Le entregan el rollo del profeta Isaías (Is 61) y lee: «El Espíritu del Señor está sobre mí… para proclamar el año de gracia del Señor».
Jesús inaugura el Jubileo definitivo: el perdón real y eterno que estábamos esperando.
6. La Crisis de Esperanza en la Actualidad
Hoy, el «progreso» tecnológico y material ha desplazado el foco.
El error: Ponemos la esperanza en cosas finitas (dinero, éxito, salud perfecta). Al conseguirlas, se normalizan y perdemos la ilusión.
Efectos secundarios de abandonar la Fe: Pérdida de sentido vital, alteración de valores, angustia existencial.
El antídoto: La perseverancia. Recordar que «nacimos para el Cielo». Nuestra esperanza no puede estar en algo que caduca, sino en Dios que es eterno. Como dice San Pablo: «La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5, 5).
7. Ejemplos de los Santos (Papa Francisco)
Santo Tomás de Aquino: Enseña que lo máximo que Dios puede dar no es una «cosa», sino a Sí mismo. Dios Padre se da a cada uno de nosotros. Esa es la garantía de nuestra esperanza.
San Agustín: Describe las 3 propensiones o movimientos del alma que nos conectan con Dios:
Fe: Creer en lo que no vemos.
Esperanza: Aguardar con certeza la promesa.
Caridad: Amar a Dios y al prójimo.
8. El Testimonio de San Sofronio (S. VII)
Sofronio, patriarca de Jerusalén durante la conquista musulmana (año 637), sufrió enormemente al ver su ciudad y su rebaño amenazados.
La anécdota: Se cuenta que, agobiado por las tribulaciones políticas y sociales, iba a la Basílica de la Natividad en Belén.
Contemplación: Allí, al contemplar el lugar donde nació la Esperanza, «los ojos de Dios» en el Niño Jesús, su tristeza se disipaba.
La reacción: Se dice que salía con tal gozo interior que no podía evitar danzar. La esperanza cristiana no borra los problemas, pero nos da una alegría que el mundo no puede quitarnos.
9. ¿Dónde ponemos la seguridad?
Solemos anclar nuestra paz en las circunstancias (si todo va bien, estoy bien) o en emociones pasajeras.
El origen: Los santos nos recuerdan que la paz viene de la experiencia de Dios.
La dinámica: Necesito sentirme perdonado y abrazado por Dios primero. Solo desde esa experiencia de filiación puedo perdonar a los demás y rezar sinceramente por ellos. La paz es un regalo de arriba, no una conquista de abajo.
10. Vivir el Adviento en el Año de la Esperanza
Oración de inicio: Encender la primera vela recitando el Salmo 24 (25):

«A Ti levanto mi alma, Dios mío, en Ti confío; no sea yo defraudado…»
Actitud: Levantar el alma es «despegarse» de lo terrenal para anclarse en Dios.
Eje Pascual: El Adviento mira hacia la Cruz y la Resurrección. El Niño que nace viene a dar la vida.
San Pablo: «Te basta mi gracia» (2 Cor 12, 9). No necesitamos controlar todo; el resto lo pone el Señor. Él actuará en nuestras debilidades.
11. El Ciclo y Etapas del Adviento

Inicio: Comienza con las vísperas del domingo más cercano al 30 de noviembre
1ª Etapa: Dimensión Escatológica (Primer Domingo)
Tema: La venida definitiva del Señor al final de los tiempos.
Actitud: Vigilancia. «Levantad la cabeza, se acerca vuestra liberación».
Parábola de las 10 Vírgenes (Mt 25):
Todas tenían lámparas (apariencia externa), pero solo las prudentes tenían aceite en la alcuzas (vida interior, caridad, gracia).
Lo que no se ve (el aceite) es lo que Dios mira.
La sentencia terrible: «No os conozco». El Adviento es tiempo para que Dios nos reconozca como suyos.
Maranatha: ¡Ven, Señor Jesús!
2ª Etapa: El Precursor (Segundo y Tercer Domingo)
Figura: Juan el Bautista.
Mensaje: Conversión. «Preparad el camino».
El Cordero: Juan señala a Jesús: «Este es el Cordero de Dios».
Conexión Eucarística: Jesús se sacrifica por ti cada día en el altar. Es el esposo de la Iglesia. En la Eucaristía, la salvación se produce «hoy» en mi vida.
3ª Etapa: Preparación Inmediata (17 al 24 de Diciembre)
Es la semana de las Ferias Mayores o privilegiadas.
Figura: La Virgen María (La Virgen de la «O» o de la Expectación).
Las Antífonas de la «O»: Son clamores litúrgicos que se cantan antes del Magnificat.
El Acróstico Oculto: Si tomamos la primera letra de cada título mesiánico en latín (desde la última hasta la primera), se forma la frase ERO CRAS («Estaré mañana» / «Vendré mañana»).
Explicación del Acróstico (ERO CRAS): (Nota: Se ve el orden inverso para formar el acróstico en latín)
- (Dic 23) Emmanuel (Dios con nosotros).
- (Dic 22) Rey de las naciones (Rex Gentium).
- (Dic 21) Sol que nace de lo alto (Oriens).
- (Dic 20) Llave de David (Clavis David).
- (Dic 19) Renuevo / Raíz de Jesé (Radix Jesse).
- (Dic 18) Adonai (Señor poderoso).
- (Dic 17) Sabiduría (Sapientia).
Reflexión Final: Cada «Oh» es un suspiro del alma que reconoce que sin Él no somos nada. Pedimos a la Sabiduría que nos enseñe, a la Llave que nos abra el cielo, al Sol que ilumine nuestras tinieblas. Es la certeza de que, tal como promete el lema jubilar, quien espera en Él no quedará defraudado, porque Él responde: «Ero Cras» (Mañana estaré ahí).



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