MIÉRCOLES 7 DE OCTUBRE
30478
wp-singular,portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-30478,wp-theme-bridge,bridge-core-2.8.9,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-28.9,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.9.0,vc_responsive
Category
Oración de los Miércoles
About This Project

Cada 7 de octubre celebramos a la Virgen del Rosario. Esta celebración nos recuerda la importancia de acudir a María con cariño y confianza en la oración, especialmente mediante el rezo del Santo Rosario. La Virgen María nos anima a rezar el Rosario y a darlo a conocer, porque a través de esta oración podemos recibir muchas gracias.

Aunque el Rosario es una oración dedicada a María, su centro es Jesucristo. Al rezarlo, recordamos y meditamos los momentos más importantes de la vida de Jesús, acompañados por su Madre. María nos ayuda a acercarnos a Jesús y a conocerlo desde su mirada de Madre. Todo en ella nos lleva a amar más a su Hijo.

Por eso, podemos decir que el Rosario es una verdadera escuela de oración. Junto a María aprendemos a escuchar a Jesús, a conocerlo y a acercarnos cada día más a Él.

Un poco de historia

Según la tradición, en el año 1208 la Virgen María se apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, y le entregó un Rosario, enseñándole cómo rezarlo. Santo Domingo llevaba años predicando en el sur de Francia para combatir la herejía albigense y había pedido ayuda a la Virgen para que muchas personas volvieran a la fe. El Rosario fue la respuesta de María a sus ruegos.

Antes de retirarse, la Virgen le pidió que difundiera esta oración. Santo Domingo comenzó a predicarla con gran dedicación y, gracias también a la labor de los dominicos, muchas personas se acercaron de nuevo a la fe. Con el paso de los siglos, la devoción al Rosario se fue extendiendo por todo el mundo y arraigando profundamente entre los católicos. Al mismo tiempo, fue creciendo la devoción a Nuestra Señora del Rosario.

Más adelante, la devoción al Rosario comenzó a disminuir. Según la tradición, la Virgen se apareció entonces al beato Alano de la Rupe y le pidió que volviera a promover esta oración, recordando las gracias que se obtenían a través de ella.

Así, el Rosario se ha mantenido a lo largo de los siglos como una de las oraciones más queridas por los católicos y como una forma de acercarnos a Jesús de la mano de María.

Oración 

Virgen del Rosario, Madre de Jesús y Madre nuestra,

enséñanos a rezar con un corazón sencillo y confiado.

Ayúdanos a contemplar contigo, a través del Santo Rosario,

los misterios de la vida, pasión y gloria de tu Hijo Jesús,

para conocerlo mejor, seguir su ejemplo

y recibir las gracias que nos promete.

Acompáñanos en nuestras alegrías y dificultades,

cuida de nuestras familias

y ayúdanos a vivir siempre con fe, esperanza y amor.

Madre del Rosario, guíanos hacia Jesús,

enséñanos a confiar siempre en Él

y ruega por nosotros que recurrimos a ti. Amén.

Novena a Madre Alberta

Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia,

concédenos que sea reconocida su santidad y danos, por su intercesión, la gracia que confiadamente te pedimos. Amén.

Padre Nuestro. Ave María. Gloria.