Nos colocamos en presencia de Jesús. Él nació para que, estando en la tierra, pudiéramos alcanzar el cielo.
Escuchamos la siguiente canción :
https://www.youtube.com/watch?v=bRkGdZ1fpwA&list=RDbRkGdZ1fpwA&start_radi o=1
«El amor de Dios se hizo carne en el Niño de Belén, y ese amor debe ser el centro de nuestra vida.» MA.
Ayer fue la Epifanía del Señor. Jesús se reveló al mundo tan frágil, pero iluminando tan fuerte a todos… La Estrella de Belén guió a los reyes magos hasta ti. Estaba en las Escrituras, que nacería el Rey de reyes. ¡Ay, Jesús! Que no aparte mi niño interior de ti, que no mire a un adulto sin ver ese niño que fue y que no sepa mirar sin ver.
Te observo en el pesebre, con María y José. Te veo tan frágil y sé que eres tan fuerte.
Crecerás para ser nuestro maestro, alfarero, hermano, amigo… Has crecido y nosotros también contigo.
La estrella de Belén que nos guió hacia ti sigue cada 6 de enero
recordándonos que la esperanza de un futuro empieza con un niño que nos enseñó a amar sin saber a veces ni cómo, ni cuándo ni dónde.
Simplemente, observando y dejándonos amar por Él. Nos enamora y después nos llena de tanto amor que ya sin Él la vida no tendría sentido.
«Donde hay amor, allí está Dios.» MA
«La luz que brilló en Navidad durante la noche, iluminando la cueva de Belén, donde permanecen en silenciosa adoración María, José y los pastores, hoy resplandece y se manifiesta a todos. La Epifanía es misterio de luz, simbólicamente indicada por la estrella que guió a los Magos en su viaje. Pero el verdadero manantial luminoso, el
“sol que nace de lo alto”, es Cristo: la luz que apareció en Navidad y hoy se manifiesta a las naciones es el amor de Dios, revelado en la Persona del Verbo encarnado. Atraídos por esta luz, llegan los Magos de Oriente. Los Magos adoraron a un simple Niño en brazos de su Madre María, porque en él reconocieron el
Escrituras. Reconocieron en él al Rey de los judíos, gloria de Israel, pero también al Rey de todas las naciones» (Benedicto XVI – Oración del Angelus del 6 de enero de 2010).
Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia; concédenos que sea reconocida
su santidad y danos, por su intercesión,
la gracia que confiadamente te pedimos. Amén.
Padre nuestro. Ave María. Gloria.