Señor Jesús,
En este mes de agosto, en el que recordamos con alegría el nacimiento y el bautismo de nuestra querida Madre Alberta, te damos gracias por el don de su vida y por el testimonio de fe que continúa iluminando nuestro camino.
Así como en el bautismo ella recibió la semilla de tu amor y respondió con generosidad a tu llamada, ayúdanos también a renovar nuestro compromiso bautismal, viviendo como verdaderos discípulos misioneros al servicio de los demás.
Concédenos un corazón sencillo, valiente y disponible para anunciar el Evangelio con nuestras palabras y, sobre todo, con nuestras obras. Que, inspirados por el carisma de la Pureza de María, sepamos formar familias unidas, sembrar esperanza y construir comunidades donde reine el amor, la paz y la fraternidad.
María, Madre de la Pureza, acompáñanos en nuestro caminar y enséñanos a decir cada día «sí» a la voluntad de Dios, como lo hizo la Madre Alberta.
Que su ejemplo nos impulse a vivir con alegría nuestra vocación de laicos comprometidos, siendo luz para quienes nos rodean y testigos del amor de Cristo.
Amén.
Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta
como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia;
concédenos que sea reconocida
su santidad y danos,
por su intercesión,
la gracia que confiadamente te pedimos.
Amé Padre nuestro. Ave María. Gloria.