Oh Virgen de la Encarnación, mil veces te saludamos, mil parabienes te
damos por el gusto que tuviste cuando Dios en ti encarnó, pues eres tan
poderosa, ¡Oh Virgen y Madre de Dios!
Nos reunimos como familia para celebrar que el Verbo se hizo carne y habitó
entre nosotros. En este día de la Encarnación, queremos abrir las puertas de
nuestros hogares al Señor, así como María abrió su corazón.
Tú, Jesús, que al encarnarte elegiste vivir en una familia, inspíranos a imitar tu
amor generoso.
Haz que nuestro hogar sea como el de Nazaret: un lugar de oración, de perdón
y de acogida. Que el 'Sí' de María sea nuestro modelo para aceptar tu voluntad
en los momentos de alegría y en las dificultades. Te pedimos que fortalezcas
nuestra unidad y nos guíes en nuestro servicio dentro de nuestro movimiento y
en el mundo.
Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta
como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia;
concédenos que sea reconocida
su santidad y danos,
por su intercesión,
la gracia que confiadamente te pedimos.
Amén.
Padre nuestro. Ave María. Gloria.