MIÉRCOLES 29 DE ABRIL
30405
wp-singular,portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-30405,wp-theme-bridge,bridge-core-2.8.9,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-28.9,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.9.0,vc_responsive
Category
Oración de los Miércoles
About This Project

Hemos vivido la Pascua volviendo a resucitar con Él y tras estos días de encuentro…

Eso que nos pasa dentro… tal vez sea Dios (José María Rodríguez Olaizola, sj)

Muchas veces ni nos damos cuenta. No nos invade. No nos anula. Sencillamente se nos vuelve
habitante, presencia, inspiración. Cuando sentimos la necesidad de algo más, que es Dios.
Cuando el cansancio no se convierte en derrota, sino en parte del camino. Cuando nuestra
imaginación es la puerta abierta a la creatividad. Cuando nuestro interior está poblado por los
nombres de tantas personas a las que amamos, y sentimos que son compañeros en este viaje
que es la vida, siempre presentes de muchas maneras, aun cuando ya no estén o puedan estar
lejos. Si se nos estremece la entraña al percibir el dolor del otro, aunque no lo conozcamos, y
lo sentimos prójimo. Cuando anhelamos que el futuro sea mejor, y comprendemos que
nosotros somos también responsables en hacer que lo sea. Cuando tenemos la intuición
profunda de que hay límites en la vida, y esos límites son lo que llamamos bien y mal. Cuando
el sufrimiento nos toca, pero encontramos la fuerza para afrontarlo y seguir adelante. Cuando
tenemos afán de conocer más: el mundo, al ser humano, la creación… Cuando nos atrevemos
a perdonar y descubrimos que algo, muy dentro, empieza a sanar. Cuando nos atrevemos a
pedir perdón y algo, muy dentro, también empieza a sanar. Cuando nos reímos con ganas, con
humor, con afecto, sabiendo que no hay que hacer drama de lo que no lo es. Cuando la belleza
nos hace sentir asombro. Cuando, por un instante, sabemos, sin ninguna duda, que estamos
unidos a otros. Cuando lloramos por amor.
En todos esos destellos de humanidad están los reflejos del espíritu que se mueve en nosotros
y que nos trae, a su modo, el latido de Dios.
Amén

Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta
como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia;
concédenos que sea reconocida
su santidad y danos,
por su intercesión,
la gracia que confiadamente te pedimos.
Amén.
Padre nuestro. Ave María. Gloria.