Señor Dios, Padre bueno,
te damos gracias porque nos llamas a vivir como hermanos,
porque en tu amor nos haces una sola familia,
unidos por la fe, la esperanza y la caridad.
Jesús, Hijo amado del Padre,
Tú nos enseñaste a mirarnos con misericordia,
a perdonar setenta veces siete,
a tender la mano al que sufre
y a reconocer en cada persona a un hermano.
Hoy te presentamos a nuestras familias.
En medio de nuestras alegrías y dificultades,
enséñanos a construir fraternidad en lo cotidiano:
en el diálogo sincero,
en la escucha paciente,
en el respeto que sana
y en el amor que no se cansa.
Espíritu Santo,
derrama tu luz sobre nuestros hogares.
Sana las divisiones,
calma los enojos,
rompe los muros del orgullo
y haznos instrumentos de paz y unidad.
Que como Familia Albertiana sepamos acoger,
servir con generosidad
y caminar juntos,
para ser testimonio vivo de tu amor
en nuestra comunidad y en el mundo, al estilo de Madre Alberta.
María, Madre de la familia de Nazaret,
acompáñanos y enséñanos a vivir
la fraternidad con humildad y ternura.
Amén.
Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta
como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia;
concédenos que sea reconocida
su santidad y danos,
por su intercesión,
la gracia que confiadamente te pedimos.
Amén.
Padre nuestro. Ave María. Gloria.