En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, al caer la noche nos reunimos en tu nombre con el corazón agradecido.
Señor, hoy nos has pedido en el Evangelio, que estemos prevenidos, con las lámparas encendidas. Te pedimos que en nuestros hogares nunca se apague la llama de la fe, de la pureza y del amor fraterno. Haznos administradores fieles y prudentes de los bienes y de las personas que has confiado a nuestro cuidado.
Como Familia Albertiana, queremos poner en tus manos las fatigas, las alegrías y los encuentros de este día que termina.
Te damos gracias, Señor, por habernos llamado a formar corazones. Gracias por cada palabra sembrada, por cada gesto de entrega y por la oportunidad de reflejar tu amor maternal en medio del mundo. Perdona nuestras faltas de paciencia y aquellos momentos en los que nos costó crear un verdadero clima de familia en nuestro entorno.
“Todo es Providencia”. No cae la hoja del árbol sin la voluntad de Dios».
Con estas palabras de Madre Alberta, te entregamos nuestras preocupaciones, nuestros cansancios y los frutos de nuestro trabajo. Nos abandonamos con confianza absoluta en tus manos divinas, sabiendo que Tú cuidas de nosotros.
Miramos a la Virgen, nuestra madre de la Pureza. Te pedimos, María, que nos regales un corazón limpio, transparente y sencillo. Que bajo tu manto protector encuentren descanso nuestras familias, nuestros niños, jóvenes y todos los miembros de la comunidad educativa y espiritual de la Pureza de María.
Danos, Señor, un descanso reparador. Concédenos mañana un despertar alegre, lleno de entusiasmo y docilidad, para seguir siendo reflejo de tu amor y constructores de tu Reino.
Madre Alberta, ruega por nosotros y por nuestras familias.
NOVENA A MADRE ALBERTA
Señor y Dios nuestro, Que nos diste a Madre Alberta como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia.
Concédenos que sea reconocida su santidad y danos,
por su intercesión, la gracia que confiadamente te pedimos. Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria