Señor Jesús,
Tú que nos enseñaste a amar sin condiciones,
te pedimos por la paz de nuestro mundo.
Que cada corazón se vuelva hacia Ti,
no solo con palabras, sino con obras de amor al prójimo.
Que sepamos ver tu rostro en quien sufre,
en quien necesita una mano, una escucha, un abrazo.
Madre Alberta nos enseñó que el amor se hace vida
cuando se convierte en servicio sencillo y constante.
Ayúdanos, Señor, a vivir así:
con los ojos abiertos a la necesidad del otro,
con el corazón dispuesto a la empatía,
con las manos listas para servir.
Virgen de la Pureza, madre nuestra,
acompaña a esta Familia Albertiana
en su deseo de ser semilla de paz.
Que donde haya división, sembremos encuentro.
Que donde haya indiferencia, sembremos compasión.
Que donde haya odio, sembremos tu amor.
Que la humanidad entera te reconozca, Señor,
no en grandes discursos,
sino en el servicio humilde de cada día.
Amén
.
Novena a Madre Alberta
Señor y Dios nuestro, que nos diste a Madre Alberta
como ejemplo de amor y servicio a la Iglesia;
concédenos que sea reconocida
su santidad y danos,
por su intercesión,
la gracia que confiadamente te pedimos.
Amén.
Padre nuestro. Ave María. Gloria.