Celebración del Compromiso MFA sin Eucaristía

Celebración del Compromiso MFA sin Eucaristía (Documento Word)

Monición de entrada (Coordinador de la Comunidad)

Nos reunimos en esta celebración para acompañar a los miembros de Familia Albertiana en su compromiso personal como laicos. Tenemos presente a la Virgen de la Pureza. Ella es nuestro modelo de creyente, nuestra Madre y Maestra. Preparemos nuestro corazón para escuchar la Palabra y a acoger la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Canto de entrada…

 

LITURGIA DE LA PALABRA (Las lecturas variarán según el día)

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio.  A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos.  A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Salmo Responsorial   Sal 44, 11-12.14-15a.16-17

Respuesta: “Escucha, hija, mira: inclina el oído”

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna;

prendado está el rey de tu belleza;

póstrate ante él, que él es tu Señor. R/.

 

Ya entra la princesa bellísima,

vestida de perlas y brocado;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;

la siguen sus compañeras. R/.

 

Las traen entre alegría y algazaras,

van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra». R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
– «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
– «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
– «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
– «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

 

Palabra del Señor.

 

ACTO DEL COMPROMISO

 

Fórmula del Compromiso

En pie, ante el altar se pronuncia la fórmula de compromiso.  Al llegar al nombre, cada uno dice el suyo de forma ordenada. Si el grupo fuera muy numeroso, cada uno lo dice interiormente. Lo mismo cuando se trate de la renovación.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, acompañado por mi comunidad  y en comunión con la Iglesia, yo__________________, sintiéndome llamado por el Señor según al carisma de las religiosas de la Pureza de María, libremente me comprometo a ser miembro activo del Movimiento Familia Albertiana, con sinceridad, rectitud y entrega. Procuraré crecer espiritualmente, vivir mi compromiso apostólico y mi formación permanente en la fe, según el Proyecto de Vida.

Pido a Dios, por intercesión de Santa María, Virgen de la Pureza, que me dé la luz y la fortaleza que necesito para ser fiel a esta alianza. Amén.

Los que han hecho el compromiso siguen en pie ante el Altar.

Peticiones

Dios ama a todo hombre de buena voluntad. Que Él acoja las peticiones que con fe le decimos:

R. Descienda sobre nosotros, Señor, tu bendición

1.     Dios eterno, que nos haces comprender el sentido profundo de nuestra vida cuando buscamos de corazón tu voluntad, mediante el carisma de la Pureza, dígnate llenarnos de tu Espíritu.

2.     Tú, que nos amas, y deseas que nosotros amemos como Tú, acepta nuestra disponibilidad para hacer siempre lo que Tú nos inspiras en el secreto de nuestro corazón.

3.     Tú, que eres un Dios cercano, escucha nuestras súplicas por los que hoy hacen su compromiso, (si no son muchos se les nombra) para que se afiance su fe y caminen con voluntad decidida, dispuestos a crecer y a amar.

4.     Tú, que nos miras siempre con ojos de misericordia, ayúdanos a vivir según el ejemplo de Jesús, acompañados por nuestra comunidad Familia Albertiana.

5.     Tú que nos envías tu Espíritu, haz que, animados con el ejemplo de Madre Alberta, reconozcamos que eres un Padre amoroso, que nos esperas siempre con los brazos abiertos[1].

6.     Tú, a los que te amamos y creemos en Ti, mantennos unidos en nuestro Movimiento para que el mundo crea que Tú eres el único que puede llenar y satisfacer el corazón humano[2].

7.      Tú, que quieres que el evangelio llegue a todos los hombre, bendice a la familia de la Pureza en su labor de evangelizar por medio de la educación de los niños y jóvenes así como en su compromiso de mantener viva la llama de su comunidad de religiosas y la de su comunidad de laicos Familia Albertiana.

 Oración de bendición

Los que hacen el compromiso pueden recibir arrodillados como signo de acogida del Espíritu Santo. La Hna Acompañante (a falta de sacerdote) con las manos juntas dice:

Concede, Señor, a estos miembros que hoy se entregan de manera especial a Ti, que por la fuerza de tu bendición, se abran interiormente al bien, para que realicen todas sus obras con fortaleza y entrega, movidos por tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amén

Coordinador de la Comunidad:

Como expresión de nuestra comunión fraterna y como manifestación de un deseo: que la paz, que nace del Señor, llegue a todos los hombres del mundo, en especial a aquellos que carecen de ella. Démonos un abrazo de paz.

Canto: El Señor está aquí nos regala su paz

Coordinador de la Comunidad o algún otro responsable

Terminemos esta celebración con el gozo de sabernos hijos de Dios, hermanos en la fe y unidos por el Espíritu en la familia de la Iglesia y de la Pureza. Digamos juntos la oración que nos enseñó Jesús con las manos entrelazadas.   Padre nuestro

La Hna Acompañante concluye: el Señor, nuestro Dios, nos bendiga para que todo sea para bien.

Todos: Amén

Monición final y besamanos (Un responsable)

Madre de la Pureza no queremos terminar esta celebración sin hacer el besamanos, como nos enseñó La Madre. Eres PUREZA, eres la «Llena de gracia», que al acoger con tu «sí» los proyectos del Creador, nos abriste el camino de la salvación. Enséñanos a pronunciar, también nosotros, siguiendo tu ejemplo, nuestro «sí» a la voluntad del Señor.

Un «sí» que se une a tu «sí» sin reservas y sin sombras, que el Padre quiso necesitar para engendrar al Hombre nuevo, Cristo, único Salvador del mundo y de la historia.

Danos la valentía para decir «no» a los engaños del poder, del dinero y del placer; a las ganancias ilícitas, a la corrupción y a la hipocresía, al egoísmo y a la violencia. Danos fuerza para decir sí a todo lo bello y lo bueno que existe.

Virgen «llena de gracia», muéstrate Madre tierna y solícita con esta comunidad tuya, para que el auténtico espíritu evangélico anime y oriente nuestro compromiso. Amén.

 

Cantos a la Virgen



[1] Madre Alberta, Escritos Espirituales 23-08-1884, Meditación del Juicio particular

[2] Madre Alberta, Escritos Espirituales 18-08-1889